Nos vamos a Estocolmo con Kronaby

 

Cuando los amigos de Kronaby me llamaron para invitarme a su súper fiesta aniversario en Estocolmo la alegría se apoderó de todo mi ser. Además de ser una grandísima admiradora de la firma he terminado convirtiéndome en una usuaria por necesidad. Os explico brevemente en que consiste esta modalidad de relojes. No podría considerarlos digitales como tal, ya que la pantalla es totalmente analógica, funciona únicamente por vibraciones y tú decides desde la app del teléfono en que intensidad y velocidad querer utilizarlas y para que alarmas. Además tiene opciones muy interesantes como la de guardar ubicación (que yo utilizo para marcar donde he aparcado el coche porque soy una pancha que no me entero), o la de mando a distancia para hacer fotos, subir y bajar volumen o pasar canciones, que resulta muy interesante para los que usamos AirPods… Además sus modelos son cada cual más bonito, yo ya tengo tres y en mi cabeza sé cual será el cuarto jijiji. Pero de lo que realmente vengo a hablaros hoy fue del maravilloso viaje que organizó la marca para sus más íntimos amigos. Allá vamos!

La localización del evento no podía ser más chic, en el restaurante lateral del teatro Dramatenbaren, me recordaba a aquellos días en los que mi edad me dejaba acudir, con un suculento descuento, a la opera en Madrid ¡Ay juventud divino tesoro!

Matias Varela se encargaba de dar imagen a la marca. Para los que no lo sepáis os pongo en situación: Conocidísimo actor fuera de las fronteras españolas y acercándose más a éstas gracias a su ultimo papel en la serie NARCOS. Solo puedo decir que es un autentico personaje, no sólo porque es de Cambados con todo lo que amo ese lugar, sino porque con él la locura está asegurada.

De esto que se juntan el hambre con las ganas de comer…

gwilymcpugh_luceral

Bueno bueno bueno anonadados nos tenía este amigo pelirrojo mientras nos contaba su historia de superación, podéis verla en su instagram @gwilymcpugh. Algo así como pasar de ser Shrek a Thor… Además era guapísimo jajaja.

No sabría como explicaros la maravilla que era este plato, en serio, creo que todas mis cosas preferidas estaban en él. Espárragos deliciooooooosos, mayonesa (obvio) y queso, vamos un orgasmo para el paladar.

Tras otros platos igualmente riquísimos llegó el momento del tentempié tardío y cual fue nuestra sorpresa al descubrir unos cubitos de… Churros! Estaban aderezados con una buena cantidad de azúcar y para nuestra sorpresa dulce de leche para mojar, en ese momento olvidé el millón de calorías contenidas que tendría que machacar en el gym y me zampé como 20 sin ningún tipo de control. Cuidado pueden ser adictivos.

Después de la cena nos tomamos unos “digestivos” shoots y nos dispusimos a bailar como si la noche no tuviera fin.

En todas estas experiencias probablemente supere en importancia a todo lo demás la compañía. He viajado con personas de todo tipo y, en general, bastante agradables. En esta ocasión tuve el placer de conocer a Beatriz Espejel, una encantadora señorita que nos llenó el viaje contándonos sus maravillosas aventuras, os invito a que la sigáis en instagram @beatrizespejel, además es profe de inglés y da lecciones para torpes como yop! El chico que hacía de tercero era Jeffrey Herrero, al que conocí hace tiempo por una amiga común, da gusto encontrarse con gente tan dispuesta a agradar, sonriente y relajado. La verdad es que no tengo palabras para darles las gracias por hacer de esta experiencia un recuerdo para guardar.

Entre todos estos pelos estábamos la bella Bea, Jeffrey y servidora intentando coger el billete premiado que nos llevaría directamente a la adquisición de uno de los últimos modelos de Kronaby. Obviamente no conseguimos absolutamente nada pero me reí tanto que me dolía la cara jajaja.

He de apuntar que dada mi baja competitividad la decisión de meterme por segunda vez en “La cabina de viento” fue necesidad de pura aventura. El premio ya era estar allí y mis ganas locas de disfrutar me llevaron a hacerme un Marilyn en toda regla, unos disfrutaron más que otros.

Hay una cosa que no quería dejar pasar y es compartir el placer que me da trabajar con amigos, tengo la suerte de tener a mi querida Paula que lleva parte de la marca en España lo que hace que el espiritú de ésta me resulte todavía más cercano.

Prefiero reservar para mi intimidad como terminamos la noche, pero en resumidas cuentas puedo decir que brindando por los que crecen, los que vienen y los que van. Vamos una felicidad completa!

Al día siguiente, para recuperar fuerzas, nos invitaron a un delicioso y sanísimo brunch cerca del puerto, en The Strand. Después aprovechamos para hacer algunas fotos de look y tomarnos un helado al sol, hacía 23º!!! Increíble.

Casi se me olvida dejaros el enlace del hotel en el que nos hospedamos, Hotel Noris. Además de las divinas habitaciones, que he ido compartiendo en stories (lo podéis ver si entras en mi instagram y en los stories destacados buscaís “Estocolmo”), me enamoré de su bar, con unos interminables techos, donde la luz invadía cada esquina.

 

Espero que hayáis disfrutado leyendo mi maravillosa experiencia y nos vemos muy pronto! Mientras tanto podéis seguirme en mis RRSS y canales (TW; Insta; Facebook; Youtube)

 

Saludos amigos invisibles!!

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